Ponyo del Acantilado, la última película de Hayao Miyazaki, proyectada en el festival de Sitges cómo sorpresa en el Auditori Melia, me ha encantado (¡algo que ya esperaba!).
Nos encontramos ante una película que se aleja del estilo de La princesa Mononoke, y se acerca mucho más al de Mi vecino Totoro. Es una película enfocada más hacia un público infantil pero yo disfruté como un niño y, a juzgar por los aplausos del publico al finalizar la proyección, ellos también.
La historia en si no es muy compleja. A grandes rasgos se puede resumir diciendo que Ponyo es una princesa pez que se escapa y huye hacia la superficie. Allí conoce a Sasuke, un niño de 5 años que la rescata y con el que traba amistad. Ponyo entonces decide que quiere ser humana, y para conseguirlo debe evitar que la capturen y la devuelvan al mar. Así explicado tiene similitud con La Sirenita, pero es algo totalmente distinto, y yo me quedo con Ponyo.
Los temas que trata son ya conocidos en la filmografía de Miyazaki. El ser humano destruye la naturaleza y no se da cuenta de la importancia de convivir con ella, la naturaleza resentida con los humanos por eso, la amistad, etc. A Ponyo no se le permite convertirse en humana porqué los humanos destruyen el mar y, de hecho, esto se ve claramente en las secuencias del puerto, donde Ponyo queda atrapada en un bote de cristal cuando trata de huir de las redes de un barco que arrastra todo tipo de objetos humanos y suciedad. Sin embargo la amistad de Sasuke es lo que ayuda a Ponyo, al principio y durante el resto de la película.
La personalidad de los protagonistas es la de niños de 5 años, aunque Sasuke en especial parece bastante responsable. Sigue siendo un niño de 5 años, actúa como tal durante toda la película, pero o parece mayor o es muy responsable. Tal vez sea esto último. Esto es otro aspecto que destaca en esta y en otras películas de Miyazaki. Ciertas actitudes de los personajes son algo peculiares (En esta película, por ejemplo, la manera de conducir de la madre de Sasuke es algo temeraria, Sasuke parece algo mayor de lo que es, ciertas reacciones ante el hecho de que Ponyo sea un pez son algo inesperadas...) Sin embargo estoy seguro de que a todos nos encantó Ponyo como personaje. A cada intervención de ella se oían risas en la sala, en muchos momentos (la mayoría) despertaba ternura. Tanto cuando es un pez, con su graciosa forma de nadar y el sonido que hace al desplazarse, como cuando es una niña simpática e ingenua, que repite todas las palabras que le dicen y se asombra con todo. Cuando salimos de la sala, vimos a una mujer que tenía un peluche de la Ponyo pez, y durante el resto del día todos fuimos atentos por si los vendían en alguna tienda. Los momentos iniciales, cuando Sasuke lleva a Ponyo en un cubo de agua, son muy divertidos, y el momento en que Ponyo le habla por primera vez a Sasuke es entrañable.
La película no utiliza animación digital en ningún momento. Está toda realizada con la técnica tradicional, y con paisajes en acuarela. Sin embargo esto no significa que sea de menor calidad. Al contrario, resulta muy atractivo. Algunas secuencias del mar, cuando las olas son enormes por el temporal, recuerdan a pinturas antiguas, con las olas representadas de forma exagerada.
Y la música, a cargo de Joe Hisaishi, habitual de Miyazaki, es magnífica. Ciertos momentos te hacían vibrar en la butaca, cuando las imágenes se movían al límite, cunado la música era grandiosa.
Los que conozcan la obra de Miyazaki verán cosas que les recordaran a otras películas del director. Por ejemplo, la Ponyo niña es cómo una versión de Nausicaa (Nausicaa del Valle del Viento) con 5 años, o al menos así me lo parece a mi. Una de las ancianas del asilo es igual que la bruja del páramo de El Castillo Ambulante, cuando ya no es mala. Cuando Sasuke y Ponyo están a punto de entrar en un túnel nos acordaremos inevitablemente de El Viaje de Chijiro. Los esbirros de agua que andan tras Ponyo son como las formas gelatinosas malvadas de El Castillo Ambulante, y como las segregaciones del Espíritu del Bosque al final de La Princesa Mononoke. Y al igual que en todas estas películas, con Ponyo del Acantilado Miyazaki no defrauda a sus fans. Ya antes de empezar la película, cuando apareció el logo de Ghibli, la gente empezó a aplaudir. De nuevo se oyeron aplausos cuando apareció el nombre de Miyazaki como director, y una vez más se oyeron aplausos cuando la película terminó. Es más, se oyeron más aplausos siguiendo el ritmo de la canción que acompaña los créditos finales, del mismo estilo de la que aparece al final de Mi vecino Totoro.
Una película para niños y para mayores (que disfrutaran viendo como disfrutan los niños, y disfrutaran ellos mismos como niños), a la altura de todas las de Miyazaki, genial en todos los aspectos, emotiva, con toques de humor (el dialogo mediante señales de luz entre la madre de Sasuke y el padre de este, a bordo de un pesquero que se marcha, es genial) y con una protagonista que nos encantó a todos.
by marc


me encanta miyazaki, pero estoy buscando haber si en chile estrenan Ponyo y todavia nada, no pierdo la esperanza
saludos desde esta parte del planeta.