Cinco tardes de julio, unas 20 horas de curso y el auditorio de la nueva Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona lleno de gente con un objetivo común: conocer mejor el cine argentino y lo que representa.
Me apunté sabiendo que había visto 3 de las películas que se proyectaban: Nueve reinas; El hijo de la novia y Lugares comunes. Pero valió la pena:1º porque volver a ver una película que ya has visto siempre te permite fijarte en cosas o percibir detalles que te habías perdido, 2º porque hablar sobre ella después de verla cuando el que encabeza la charla tiene al director o al género como centro de estudio da más en qué fijarse y sobre lo qué pensar, 3º porque creo que son tres grandes films que dicen mucho del país que les contextualiza.
Nueve reinas (2000) es excelente en su planteamiento, en como cuenta la historia, en como el embrollo se lleva hasta el punto de engañar al que está sentado en la butaca. En su contexto, es un anuncio a voces de la crisis del "corralito" y Darín, en el papel que le dio alas como actor, lo dice claro en el film "...este país se va a la mierda!" y algo de razón tenía.
El hijo de la novia (2001) tiene ese sello de cuento dulce que deja con una sonrisa boba en la boca. Juan José Campanella, su director, reflejó con esmero la rotura generacional entre padre (el gran Héctor Alterio) e hijo en un contexto de deterioro de la clase media argentina. Es verdad que la película se centra en la gente y los sentimientos recordando en cierto modo el estilo de Bollain, Coixet o Querejeta, pero no deja de entreverse un cierto compromiso político. Algunos diálogos son excelentes y lo mejor el sentimiento que nuevamente Darín transmite a su personaje: "...tras haberlo perdido todo uno se siente poderoso porque ya no puede perder nada más".
Lugares comunes (2002) es cien por cien Aristarain. Es la vida en si misma vista desde dos puntos de vista: el de Federico Luppi en ese marido que ve el vaso siempre medio vacío y el de esa mujer optimista que le valió el Goya y la Concha de Plata como mejor actriz a Mercedes Sampietro. Todo el film está centrado en mostrar el contraste y sin embargo la complicidad entre ambos: el otoño (él) - la primavera (ella). Aún así, el contexto político, la crisis y los ideales de izquierdas son el trasfondo perfecto para la historia.
A las otras dos proyecciones fui a ciegas.
Botín de guerra (1999) fue una sorpresa agradable. Un excelente documental sobre la formación de la asociación "Abuelas de Plaza de Mayo". Un retrato del espantoso momento socio-político que vivió Argentina y que llevó a un grupo de mujeres a aunar fuerzas para recuperar a los nietos que la dictadura militar les arrebató después de secuestrar y asesinar a sus hijos. Además contar en la sala con la presencia de David Blaustein, su director, fue un privilegio.
El curso, se cerró con Los rubios (2003), un documental de Alberina Carri, algo experimental y quizá por ello más intangible. Sin embargo el hecho de que se trate de la búsqueda de la propia identidad de la directora, de lo que les ocurrió a sus padres víctimas de las torturas de la dictadura, no deja de darle un gran valor como un apunte más del cine argentino hacia su historia más reciente.
by mònica


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