Vicky Cristina Barcelona
Expectación. Así puede describirse el sentimiento generalizado estos días ante el estreno de una película que vimos rodar al lado de nuestras casas y nuestros trabajos, un film que tuvo pendiente a la prensa y que ocupó las páginas de la mayoría de los periódicos hace poco más de un año.
Miedo. Ese temor por si la imagen transmitida de Barcelona estará lejos o cerca de lo que nosotros esperamos. Por si el arte y la genialidad de Woody Allen habrán encontrado un lugar en este film que sin saber muy bien porqué sentimos más nuestro.
Vicky Cristina Barcelona se ha estrenado este fin de semana coincidiendo con las fiestas de la Mercè en Barcelona y su pase oficial en el Auditori. La historia de Vicky y Cristina, dos turistas americanas que visitan Barcelona, ha llenado las salas de proyección y la música pegadiza de Giulia y Los Tellarini está ya en la cabeza de muchos.
Allen nos sorprende nuevamente con una comedia fresca centrada en la dimensión sentimental, en las opciones que tomamos unos y otros delante del amor, el sexo y las relaciones. Y como siempre, lo hace para acabar dándole la vuelta a todo, para demostrar que todos podemos acabar descubriendo que quizá lo que creíamos querer está lejos de lo que en realidad queremos.
Vicky (Rebecca Hall) encarna la opción clásica y conservadora mientras que Cristina (Scarlett Johansson) es la representación de la inconsciencia y el riesgo. Su encuentro con un pintor sin complejos (Javier Bardem) les dará la oportunidad de vivir experiencias que les harán replantearse muchas cosas. La vuelta de tuerca a todo ello, sin embargo, es sin duda el papel de la exmujer del pintor (Penélope Cruz). En este punto del film, cuando entra Penélope en escena, es realmente cuando el ritmo (algo lento en el primer tramo de película) se acelera y cuando los rasgos más carismáticos de las comedias de Woody Allen toman protagonismo.
Elogiar a Penélope es más que justo, está excelente en su papel de mujer de armas tomar y sus ataques enloquecidos son brillantes. Totalmente obligado ver el film en versión original para poder apreciar los cambios de idioma (inglés-español) relacionados con el estado de trastorno del personaje. Está claro que la escena de Penélope totalmente fuera de sus casillas discutiendo con Bardem y Scarlett Johansson es de lo mejor de la película y que hay que verla tal cual se hizo, con Penélope improvisando y con Allen dando libertad a la interpretación de la actriz.
Es verdad que quizá es demasiado descriptiva, podrían haberse evitado tantos episodios de voz en off y dar más protagonismo a los diálogos y la acción; que puede que algunos tópicos o fragmentos musicales del film los que vivimos en la ciudad los sintamos lejos; que tanta Barcelona y tanto actor español de por medio (cameos incluidos) no deje de desconcertarnos dentro de una película de Allen; pero sin duda la expectación y el miedo iniciales se ven recompensados por otra buena película del director.
by mònica



Alícia dijo
Totalmente de acuerdo con tus comentarios.
Me pareció, en gran parte debido a la música o quizá por tantos rostros y paisajes conocidos que no estaba ante una película de Woody Allen.
Gran película y excelentes actores, sobretodo Penélope Cruz. Cuando entra en escena aporta la chispa que le faltaba, quizá, a la película.
23 Septiembre 2008 | 01:45 PM