Después de que sorprendiera en Los Goya llevándose los premios a mejor película, director y actor revelación (José Luis Torrijo), fue necesario devolverla a las salas de proyección, aunque la película ya estaba en DVD. Hasta ese momento "La soledad" había pasado desapercibida, apenas se había estrenado en 30 salas y sólo 41.000 personas la habían visto.

La película, segundo largometraje del director Jaime Rosales, narra la historia de dos mujeres: de un lado Adela (Sonia Almarcha), de pueblo, separada y con un hijo pequeño, que decide irse a Madrid; del otro Antonia (Petra Martínez), viuda, con tres hijas ya mayores y propietaria de un supermercado de barrio en Madrid. Ambas historias se entrecruzan pese a que ambas mujeres viven sus dramas particulares por separado.

La película no es más que un retrato frío y crudo de la realidad, del día a día de muchas familias y muchas personas. La historia muestra como la soledad acaba convirtiéndose en un sentimiento común, tanto de los que en verdad están solos como de los que pese a no estarlo no pueden evitar sentirse así.

Jaime Rosales, nos presenta un cine distinto al que conocemos. Utiliza la polivisión, dividir la pantalla en dos, para mostrar más ampliamente y desde distintos ángulos lo que acontece en una casa, en una habitación, incluso en una conversación. El director lleva al máximo la sensación del espectador de estar mirando por el cerrojo en casa del vecino, porque lo que cuenta, lo que muestra, no es más que lo que todos vemos en lo que en nuestro día a día nos rodea. Incluso la falta de música, el silencio extremo, nos aleja más aún del cine y nos aproxima más a la realidad de la ciudad.

Brillantes son las actuaciones de las dos protagonistas, tanto Sonia Almarcha como Petra Martínez, encarnan de forma sublime el dolor, el sufrimiento, la sencillez de una vida tan común como la de cualquiera de nosotros. Sorprende que el Goya en cambio fuera para José Luis Torrijo, que sin ánimo a desmerecer su trabajo, interpreta un papel poco relevante en la historia y que tiene pocos minutos de pantalla.

Los Goya no sólo han hecho un grato favor a "La soledad" sino que lo han hecho también al cine independiente, al cine de autor. Quizá muchos salgan de las salas pensando que se trata de una película demasiado larga, un tanto aburrida o difícil de ver, pero está claro que muchos otros saldrán habiendo descubierto un modo distinto de hacer cine y de plasmar nuestra existencia.

by mònica