Zhang Lu, el director ganador del Durián de Oro del Barcelona Asian Film Festival (BAFF) del año pasado, inauguró el viernes la 9ª edición del mismo festival con su nueva película: Desert dream.
Una mujer coreana que emigra a China con su hijo y un hombre obcecado en salvar la estepa en medio del desierto, se encuentran en la nada para compartir su soledad. La dificultad para comunicarse no impide que los tres personajes convivan y compartan sus esperanzas y sus miedos.
Casi no hay diálogo, pero el sufrimiento y la desesperación se entreven en escenas cargadas de significado. Quizá en algunos momentos demasiado lenta y con un uso abusivo de una técnica que presupongo es marca del director: planos fijos en qué el personaje desaparece y que la cámara no reencuentra hasta pasados unos segundos.
Una película minimalista para ver sin prisas...
by mònica


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