La Coctelera

Quemar después de leer

Ethan y Joel Coen vuelven, tras el éxito de "No es país para viejos", con una descarada sátira a los servicios de inteligencia. En tono de comedia y respaldados por un elenco de actores de lujo, plantean una trama surrealista cargada nuevamente de historias entrelazadas. De hecho, los Coen han adaptado de forma bastante libre la novela "Burn Before Reading: Presidents, CIA Directors, and Secret Intelligence" del ex jefe de la CIA Stansfield Turner.

"Quemar después de leer" tiene como eje de todo el embrollo a Osborne Cox (un como siempre excelente John Malkovich) que tras ser despedido de la CIA decide escribir sus memorias. Su adicción al alcohol y el lio que su esposa (Tilda Swinton) mantiene con Harry Pfarrer (George Clooney), llevaran accidentalmente el CD de sus memorias al gimnasio donde trabajan Linda (Frances McDormand) y Chad (Brad Pitt). Linda necesita dinero para sus operaciones estéticas y Chad quiere ayudarla, lo cual les acabará llevando a chantajear al ex agente de la CIA y de ahí el desenlace alocado de todo el resto de acontecimientos.

Sin duda, pese a un guión bien armado y a diálogos llenos de ironía, los actores son una de las mejores bazas de la película. Clooney y Pitt estan sorprendentes en su papel de "idiotas", aunque la interpretación del segundo es menos creíble que la del primero. Quizá es que Pitt nos tiene acostumbrados a papeles más serios y en cambio a Clooney lo hemos visto más en papeles de comedia. Por su lado, Frances McDormand, que ya trabajó con los Coen en "El hombre que nunca estuvo allí" y en la oscarizada "Fargo", encarna de forma excelente algunos de los lastres sociales más comunes en la actualidad como: la dependencia del físico o la búsqueda de pareja por internet.

Pese a que en su conjunto la película no está mal, está algo falta del mejor humor de los Coen. Como recomendación: no esperar una gran comedia, sino un film caracterizado por una forma simpática de criticar las películas de espías y la sociedad actual.

by mònica

2001... la odisea de Kubrick

Una de las ventajas de apuntarte a un curso de cine o mejor dicho, de la historia del cine, es asumir que eso va a obligarte a ponerte las pilas. Por una parte porque te sorprendes conociendo mejor a directores y actores de los que sabías poco o incluso de los que creías saber mucho, pero por otra porque acabas viendo algunas películas que de otro modo siempre hubieran estado al final de "tu lista".

Sin ánimo de ofender, "2001:Una Odisea del Espacio”, siempre había estado al final de mis prioridades. Aún sabiendo que era una de las películas más importantes del género de ciencia ficción y que había marcado un antes y un después en la historia del cine, sólo conocía el film por referencias y por algunas escenas inconexas que se habían cruzado conmigo alguna que otra vez en televisión.

El salto como primera de "mi lista" lo dio evidentemente provocado por el hecho de que iba a asistir a una sesión específica sobre Kubrick y la película. Casualmente, Sitges, en su Festival Internacional de Cine le dedicaba en esos momentos un homenaje como motivo de su cuarenta aniversario. Así que (tomando el film como referencia) parecía que esta vez las lunas de Júpiter se hubieran alineado para que yo viera esa película.

Creo que lo mejor fue el hecho de que no esperara nada, que supiera más bien poco... que las escenas, los silencios, la música,... me fueran sorprendiendo y desconcertando por igual. Reconozco que había demasiadas cosas que no entendía, quizá porque intenté hacer algo que no debía. De hecho, el propio Kubrick definió su película como "una experiencia no verbal que se dirige más a los sentidos que a la inteligencia". Ahí es donde creo que está el elemento clave de esta película y quizá la recomendación que deba darse a aquellos que aún no la han visto, 2001 es un film que debe percibirse más que entenderse. Aún así es sorprendente la cantidad de páginas que uno encuentra en Internet sobre posibles interpretaciones. Para mi, intentar ser demasiado racional ante la película es un error, uno debe sentarse ante ella preparado para sentir, dejándose llevar por las imágenes, por el "Danubio azul" y por la cantidad de detalles que Kubrick dio a los elementos que la componen.

Aún así, de la película me quedo con dos escenas bajo mi punto de vista "brillantes". La de los dos astronautas hablando a escondidas y HAL leyendo sus labios. Es genial por lo perversa, por su composición simétrica y por lo que desencadena.

La de Bowman al final del film observándose a si mismo desde la puerta y levantándose de la mesa al notar una presencia en ella. El hecho de que dos momentos de su vida se solapen de ese modo, es sin duda una manera exquisita de mostrar la rapidez con que su vida se desvanece.

by mònica

Happy. Un cuento sobre la felicidad

Escribo el título en español a regañadientes. Sin duda el original "Happy-Go-Lucky" es más acertado, sobretodo porque lo de "cuento" no se entiende a qué viene y, además, despista bastante. Sin duda la expresión inglesa, que podría entenderse como aquel que disfruta de la vida sin preocuparse por el futuro o más llanamente como un "viva la virgen" le pega bastante más a su protagonista.

Poppy (Sally Hawkins) es una maestra de primaria alegre y divertida que se toma la vida con un positivismo tal vez extremo. El hecho de que le roben la bici le lleva a sacarse el carnet de conducir y ahí empezará la relación de contrastes con su profesor de autoescuela (Eddie Marsan). Optimismo vs pesimismo, felicidad vs amargura, alegría vs tristeza. Todo ello se ve caricaturizado en ambos personajes demostrando al largo de la película como el intento de ella por ayudar al instructor acaba desenbocando en un golpe de realidad no esperado. Al fin y al cabo, siempre se ha dicho que los extremos son malos, aunque uno de ellos se acerque a la felicidad absoluta. Este es quizá el objetivo del director, Mike Leigh, mostrar el contrapunto entre vidas y formas de afrontarla totalmente dispares. Aún así, si se analiza el mensaje, la película tal vez tiene más de triste que de alegre, porque sus personajes no logran alejarse del punto de partida inicial pese al intento de encontrarse.

Sally Hawkins, premiada con el Oso de Plata a mejor actriz en el Festival de Cine de Berlín, está excelente en su papel, que en ocasiones acaba rozando un aire de locura pero que sin embargo es capaz de dar el toque adecuado de dramatismo en los momentos más críticos. Sin embargo la interpretación estelar es la de Eddie Marsan con su odio y descontento hacia todo. Su verborrea, su descontrol y su histerismo salen del personaje para acabar irritando a cualquiera.

Por el resto, la película tiene momentos álgidos, como el de las clases de flamenco (si, siguiendo tópicos algo gastados, pero ayudando a dar comicidad al film y a su protagonista) y momentos de transición que quizá podrían haberse evitado, como el del encuentro de Poppy con el vagabundo.

Como cierre, me quedaría con una frase del mismo film: "no puedes tener a todo el mundo contento" y eso es quizá lo que pasará con muchos de los espectadores de esta película.

by mònica

El niño con el pijama de rayas

El niño con el pijama de rayas es la adaptación del bestseller de John Boyne, traducido a 35 idiomas y con unos tres millones de ejemplares vendidos.

Libro de lectura rápida, no debería clasificarse nunca como novela sino más bien como cuento. Quién lo haya leído estará conmigo en que el lenguaje y la forma de contar la historia está más orientada a niños que no a adultos y que, pese al drama que cuenta, tiene ese tono dulzón de las narraciones infantiles. Original en la historia, sobretodo en idear una trama desde el lado alemán, mi humilde opinión es que incluye elementos algo inverosímiles. Elementos intachables cuando se trata de cuentos, pero si estamos ante un cuento entonces lo que no cuadra es la crudeza final.

La adaptación al cine tenía el reto de encontrar el modo de mostrarla al gran público y de eso se ha encargado el director Mark Herman. No recomendada para menores de 13 años, la película sigue con ese pie puesto en el cine para adultos pero con alma de cuento. En eso, pues, está claro que ha sido fiel al libro.

Sin embargo, el director se permite algunas licencias respecto a la obra original. Para empezar Bruno (Asa Butterfield) y su amigo Shmuel (Jack Scanlon) tienen un año menos, quizá para justificar la ingenuidad sobretodo del primero. La relación con su padre es tal vez más cercana y menos autoritaria que en el libro, sobretodo al principio. La descripción del campo de concentración y el modo como Bruno conoce a su amigo, no aprovecha una de las descripciones más brillantes, que en mi opinión, hay en el libro y que da título al capítulo en que inician su amistad: "El punto que se convirtió en una mancha, que se convirtió en un borrón, que se convirtió en una figura, que se convirtió en un niño". Y otras tantas cosas como la relación de confianza que mantiene Bruno con la criada, la pasión y admiración por su abuela, el acierto de hacer coincidir el hecho de tener piojos con el desenlace final, la última frase de Bruno a Shmuel...

Por el contrario, el director enfatiza aspectos en los que no se ahonda tanto en el libro. El distanciamiento entre los padres, el sufrimiento de la madre del niño y sobretodo el sentimiento de frustración de Bruno ante unos acontecimientos y un contexto que lo sobrepasa y que no sabe entender.

Sin duda, lo más criticable es la banda sonora de James Horner, tan poco a medida para la película y con recursos tan típicos del compositor que en ocasiones invitan a cerrar los ojos y recordar "Troya" o "La tormenta perfecta".

Estamos pues ante una adaptación correcta, que se queda lejos de la emotividad y la implicación del espectador que consiguen otros filmes como "La vida es bella" pero que sin embargo llenará los cines, como mínimo, de lectores de la novela.

by mònica

La desconocida

Otro film de Giuseppe Tornatore, el mismo director que ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa con Cinema Paradiso, pero esta vez con algo muy distinto. La desconocida es un thriller envuelto en drama. Centrada en la trata de blancas y en la venta clandestina de bebés, narra la historia particular de Irena (Ksenia Rappoport) una joven ucraniana que se muda a una ciudad italiana para trabajar en casa de los Adacher, un matrimonio con una hija pequeña.

Gran parte del film transcurre ante el desconcierto del espectador que entiende más bien poco qué está ocurriendo y, sobretodo, cuáles son los objetivos de la protagonista. Ni siquiera el uso de continuos flashbacks logra esclarecer qué relación tiene el pasado de Irena con su obsesión por vigilar con tanto afán a esa familia. En ese sentido, es en el que quizá merece más mención este film, en la destreza de mantener al público en vilo, desubicado y ansioso por saber qué se esconde detrás de cada una de las acciones de "la desconocida". Sin embargo, casi con el mismo ritmo al que se llega a la situación de desconcierto más extremo, la relación de Irena con la pequeña Tea empieza a destilar pistas de las autenticas razones de todo ello.

Sin duda la crueldad y la violencia con la que se describe la relación con el proxeneta y que envuelven el mundo de la prostitución, chocan con el sentimentalismo oculto tras la relación maternal que establecen la empleada y la niña. Lo mejor es que ese contraste se entrecruza constantemente en el film. El pasado y presente de la protagonista impactan constantemente, desembocando acciones violentas y dulces en cantidades iguales. Eso es lo que acaba provocando ese sentimiento contradictorio en la sala, la duda entre condenar a Irena o justificar sus actos, la lucha entre la razón y el sentimiento.

Es verdad que quizá el tema no es nuevo en el cine, pero si lo es el enfoque que le da Tornatore y sobretodo la forma de contarlo. Prueba de ello es el premio del Público en Los Premios del Cine Europeo 2007 y los cinco premios Donatello de la Academia de Cine de Italia 2007 (entre ellos el de mejor director y actriz).

La música, al igual que en gran parte de las películas del director, en manos de Ennio Morricone, que a sus 80 años sigue dando ese toque magistral poniendo la música más adecuada en cada escena.

by mònica

Ponyo del Acantilado, estreno en el festival de Sitges

Ponyo del Acantilado, la última película de Hayao Miyazaki, proyectada en el festival de Sitges cómo sorpresa en el Auditori Melia, me ha encantado (¡algo que ya esperaba!).

Nos encontramos ante una película que se aleja del estilo de La princesa Mononoke, y se acerca mucho más al de Mi vecino Totoro. Es una película enfocada más hacia un público infantil pero yo disfruté como un niño y, a juzgar por los aplausos del publico al finalizar la proyección, ellos también.

La historia en si no es muy compleja. A grandes rasgos se puede resumir diciendo que Ponyo es una princesa pez que se escapa y huye hacia la superficie. Allí conoce a Sasuke, un niño de 5 años que la rescata y con el que traba amistad. Ponyo entonces decide que quiere ser humana, y para conseguirlo debe evitar que la capturen y la devuelvan al mar. Así explicado tiene similitud con La Sirenita, pero es algo totalmente distinto, y yo me quedo con Ponyo.

Los temas que trata son ya conocidos en la filmografía de Miyazaki. El ser humano destruye la naturaleza y no se da cuenta de la importancia de convivir con ella, la naturaleza resentida con los humanos por eso, la amistad, etc. A Ponyo no se le permite convertirse en humana porqué los humanos destruyen el mar y, de hecho, esto se ve claramente en las secuencias del puerto, donde Ponyo queda atrapada en un bote de cristal cuando trata de huir de las redes de un barco que arrastra todo tipo de objetos humanos y suciedad. Sin embargo la amistad de Sasuke es lo que ayuda a Ponyo, al principio y durante el resto de la película.

La personalidad de los protagonistas es la de niños de 5 años, aunque Sasuke en especial parece bastante responsable. Sigue siendo un niño de 5 años, actúa como tal durante toda la película, pero o parece mayor o es muy responsable. Tal vez sea esto último. Esto es otro aspecto que destaca en esta y en otras películas de Miyazaki. Ciertas actitudes de los personajes son algo peculiares (En esta película, por ejemplo, la manera de conducir de la madre de Sasuke es algo temeraria, Sasuke parece algo mayor de lo que es, ciertas reacciones ante el hecho de que Ponyo sea un pez son algo inesperadas...) Sin embargo estoy seguro de que a todos nos encantó Ponyo como personaje. A cada intervención de ella se oían risas en la sala, en muchos momentos (la mayoría) despertaba ternura. Tanto cuando es un pez, con su graciosa forma de nadar y el sonido que hace al desplazarse, como cuando es una niña simpática e ingenua, que repite todas las palabras que le dicen y se asombra con todo. Cuando salimos de la sala, vimos a una mujer que tenía un peluche de la Ponyo pez, y durante el resto del día todos fuimos atentos por si los vendían en alguna tienda. Los momentos iniciales, cuando Sasuke lleva a Ponyo en un cubo de agua, son muy divertidos, y el momento en que Ponyo le habla por primera vez a Sasuke es entrañable.

La película no utiliza animación digital en ningún momento. Está toda realizada con la técnica tradicional, y con paisajes en acuarela. Sin embargo esto no significa que sea de menor calidad. Al contrario, resulta muy atractivo. Algunas secuencias del mar, cuando las olas son enormes por el temporal, recuerdan a pinturas antiguas, con las olas representadas de forma exagerada.
Y la música, a cargo de Joe Hisaishi, habitual de Miyazaki, es magnífica. Ciertos momentos te hacían vibrar en la butaca, cuando las imágenes se movían al límite, cunado la música era grandiosa.

Los que conozcan la obra de Miyazaki verán cosas que les recordaran a otras películas del director. Por ejemplo, la Ponyo niña es cómo una versión de Nausicaa (Nausicaa del Valle del Viento) con 5 años, o al menos así me lo parece a mi. Una de las ancianas del asilo es igual que la bruja del páramo de El Castillo Ambulante, cuando ya no es mala. Cuando Sasuke y Ponyo están a punto de entrar en un túnel nos acordaremos inevitablemente de El Viaje de Chijiro. Los esbirros de agua que andan tras Ponyo son como las formas gelatinosas malvadas de El Castillo Ambulante, y como las segregaciones del Espíritu del Bosque al final de La Princesa Mononoke. Y al igual que en todas estas películas, con Ponyo del Acantilado Miyazaki no defrauda a sus fans. Ya antes de empezar la película, cuando apareció el logo de Ghibli, la gente empezó a aplaudir. De nuevo se oyeron aplausos cuando apareció el nombre de Miyazaki como director, y una vez más se oyeron aplausos cuando la película terminó. Es más, se oyeron más aplausos siguiendo el ritmo de la canción que acompaña los créditos finales, del mismo estilo de la que aparece al final de Mi vecino Totoro.

Una película para niños y para mayores (que disfrutaran viendo como disfrutan los niños, y disfrutaran ellos mismos como niños), a la altura de todas las de Miyazaki, genial en todos los aspectos, emotiva, con toques de humor (el dialogo mediante señales de luz entre la madre de Sasuke y el padre de este, a bordo de un pesquero que se marcha, es genial) y con una protagonista que nos encantó a todos.

by marc

El Cant dels Ocells

Ayer fui al festival de Sitges a ver dos películas. La primera, la última de Hayao Miyazaki, que se proyectaba como sorpresa en el Auditori Melia, a las 10:30 de la mañana: Ponyo del Acantilado. La segunda, en el cinema Prado, era la última de Albert Serra, El Cant dels Ocells. Empezaré hablando de esta última.

El Cant dels Ocells, rodada en blanco y negro, nos muestra el viaje de los Reyes Magos hacia Belén para adorar al niño Jesús desde un punto de vista distinto. Esta claro que no es una película para “el gran público”. A mitad de la proyección, e incluso antes, algunas personas se marcharon, cosa que encuentro algo ridícula, ya que si has pagado la entrada lo mínimo que puedes hacer es quedarte y criticarla después si no te ha gustado, pero habiéndola visto entera.

Es una película que combina dos elementos, pues es bastante abierta a la interpretación del espectador, tal como comentábamos a la salida del cine. En primer lugar, consta de secuencias muy largas de los tres reyes (interpretados por Lluís Serrat Batlle, Lluís Carbó y Lluís Serrat Masanellas) viajando a través de paisajes muy bellos y solitarios, aunque algunas de estas secuencias se me hicieron un poco largas. Estas escenas, más bien contemplativas, donde predomina el silencio, se contraponen con las que muestran el lado más humano de los tres reyes, que viajan solos, sin camellos ni sirvientes. Es más, los tres reyes no se corresponden con la imagen tradicional que todos tenemos. De hecho, tal cómo dijo Albert Serra después de la proyección, la suya es una interpretación libre de algo de lo que se habla muy poco en la Biblia. Estas secuencias donde los reyes hablan suponen una rotura con esa concepción mitificada que tenemos, porque estos hablan de cosas más bien surrealistas, les vemos no como grandes sabios, sino como personas normales. Era durante estos momentos donde se escuchaban carcajadas en la sala. Por lo tanto, es por una parte una visión más solemne, los paisajes (la película esta rodada en Canarias e Islandia), y por otra el lado más humano y desmitificador de los tres reyes, todo ello alternado con escenas de José y María, estas últimas curiosas por el hecho de que no hablan en el mismo idioma. Mientras María y los reyes hablan en catalán, José habla en hebreo.

Durante toda la película apenas hay sonido. Hay varios momentos de ausencia total de sonido, y sin embargo el “clímax” de la película (más o menos a la mitad), cuando los tres reyes se presentan ante Maria y el niño, esta acompañado con la canción que da nombre a la película, que le da un aire solemne, con los tres reyes arrodillados, uno de ellos tumbado en el suelo literalmente.

Tras la proyección, Albert Serra contestó las preguntas del público, con algunas respuestas que nos hicieron reír, por la seguridad con la que habla, porque sabe perfectamente lo que esta diciendo pero, sin embargo, te gustaría saber que es lo que esta pensando. Sobre el tema del hebreo que habla José, dijo que lo había hecho “para darle un toque más bíblico, pero al parecer no ha servido de nada porque no lo habéis entendido” (alguien le preguntó que en qué idioma hablaba José, porque no era ingles). Sobre el tema de que la gente se marchara en mitad de la proyección, dijo que “la culpa no es mía, sino de los que se iban”, y que “una cosa que no entiendo es porqué algunos se van en la última escena, cuando sabes que dura 95 minutos y llevas 90. Algún día tengo que coger a uno y preguntárselo”

Después de esta tanda de preguntas se proyectó un “making off” que había hecho Mark Peranson (José en la película), bajo el nombre “Waiting for Sancho”. Sin embargo, en mi opinión y la de mis amigos, fue más bien un video casero del rodaje, cómo esos que te ponen los amigos o familiares que se han ido de vacaciones, para que veas donde han estado. Sirvió en algunos momentos para ver cómo había transcurrido el rodaje. También nos reímos un poco en ciertos momentos con el video y también con un señor del público que tenía una risa muy graciosa. Pero en general fue algo pesado, teniendo en cuenta lo que duró. En total, película + making off, unas 4 horas. Después hubo otra tanda de preguntas, esta vez al director del “Making off”, pero ya no nos quedamos.

En resumen, una película interesante, muy simple, con los tres reyes magos lejos de esa imagen de sabios poderosos, con imágenes que son como “retablos medievales”. Has de saber a lo que vas, ya que si no estas predispuesto a ver algo que se aleja del cine narrativo al que estamos tan acostumbrados, te va a aburrir mucho. Por lo que a mí respecta, no siento que haya tirado el dinero.

by marc

Ghibli

Studio Ghibli es un estudio japonés de animación. Fundado en 1985, lo dirigen el reconocido director Hayao Miyazaki, junto a su colega y mentor Isao Takahata.

Yo no sabía esto hasta hará poco más de medio año, ni siquiera conocía a Miyazaki. Sin embargo, hoy por hoy va camino de convertirse en uno de mis directores favoritos simplemente por la magia tan particular y característica que envuelve a todas sus películas. Cuándo vi La princesa Mononoke me empecé a interesar por Ghibli. Entonces vi El Viaje de Chihiro, y después El Castillo Ambulante. Luego han venido La Tumba de las Luciérnagas (dirigida por Isao Takahata, y sin duda una de las mejores), Nausicaä del Valle del Viento, El Castillo en el Cielo (otra de mis favoritas), Porco Rosso, Susurro del corazón, etc.

Aunque las historias son totalmente independientes, todas estas películas tienen algo en común. Hablan de las relaciones entre el hombre y la naturaleza, de la importancia de convivir en armonía. Trantan valores como la responsabilidad y el respeto. Son emotivas, profundas, en ellas hay magia, imaginación... Y, la verdad, después de ver La Tumba de las Luciérnagas acabé de convencerme de que las películas de dibujos animados no tienen por qué ser únicamente para niños. Se la recomiendo a todos los que piensen que si lo son.

Recientemente se estrenará la última película de Miyazaki: Ponyo del Acantilado, una historia acerca de la amistad entre un niño de 5 años (al parecer inspirado en el propio hijo de Miyazaki) y Ponyo, la princesa de los peces de colores que desea convertirse en humana.
De la banda sonora se encarga Joe Hisaishi, que ya ha trabajado con Miyazaki en otras ocasiones (El Castillo ambulante, El Viaje de Chihiro, La princesa Mononoke, El Castillo en el Cielo o Nausicaä del Valle del Viento), acompañando con melodías fantásticas a los films, complementando su emotividad y su magia.

La película, realizada a mano sin recurrir a animación digital, ha alcanzado una gran popularidad en Japón, logrando cerca de 62 millones de € en un més y haciendo aumentar la venta de DVDs. de Ghibli.

by marc